Internacionales - 09.05.2017

Las fotos de Picasso

El genial artista también experimentó con la fotografía.
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Picasso siempre fue un artista que se apasionó por probar cualquier cosa, por explorar lo que desconocía. La fotografía fue una de esas técnicas que empezó a estudiar a raíz de su relación con Brassaï o con Dora Maar entre 1936 y 1945. Sin embargo, poco se conoce de esta experimentación porque la pintura, por aquel entonces, lo eclipsaba todo.

En 1984, el Ministerio de Cultura encargó a Joan Fontcuberta una exposición para la Biblioteca Nacional sobre las vanguardias fotográficas en España en la primera mitad del siglo XX. Desde entonces, no ha cesado en el estudio de esa relación de los artistas españoles con la fotografía. Y, en el centro, Picasso. «Su relación con la fotografía», afirma Fontcuberta, «se conocía poco hasta que Anne Baldassari, directora del Museo Picasso de París, presentó tres exposiciones monográficas seguidas sobre el tema». Ahora, el Premio Nacional de Fotografía 1998 y Premio Nacional de Ensayo 2011 recrea en Picasso y la fotografía, que acoge la Sala de Exposiciones Municipal de Buitrago del Lozoya, las copias desechadas de las dos series fotográficas que realizó el pintor malagueño con el artista francés André Villers.

Ambos se conocieron en la Costa Azul, posiblemente a través de Eugenio Arias, pues frecuentaban su peluquería en la calle principal del pueblo madrileño. Desde entonces se forjó una unión que alcanzaría su punto culminante con la decisión de encerrarse en Lou Blauduc, una mansión entre Mas-Thibert y Salin-de-Giraud, para trabajar en un proyecto conjunto en el que mezclar pintura y fotografía. «Hubo una afinidad personal que se extendió a su colaboración artística. Villers fotografiaba paisajes de la Camarga sobre los que después Picasso añadía unos découpages con su iconografía mitológica tan reconocible», explica Fontcuberta.
De esta colaboración -que acabaría en 1973 con la muerte del pintor- surgieron más de un centenar de originales, de los cuales seleccionaron una treintena para la edición de Diurnes y Nocturnes. Del resto de obras no se volvió a tener constancia hasta que, a mediados de los años 90, el crítico de arte del periódico La Dépêche du Midi Jean-Pierre d'Alcyr las recuperó.

Entre los objetos encontrados había diversos utensilios de laboratorio, dos sobres de papel fotográfico Agfa y un tercer sobre de papel fotográfico Mimosa, dentro de los cuales se localizaron las pruebas que no llegaron a utilizarse: «Ese hallazgo nos da pistas sobre los materiales que Picasso y Villers manejaban, sobre cómo trabajaban en el cuarto oscuro, y también sobre su sistema de selección y descarte». Algunas de ellas, a día de hoy, han sido expuestas en la Casa-Museo de Picasso en Málaga y en otros tantos museos de París, Nueva York, Montreal y Turín.

Así, desde mañana y hasta el 23 de julio, Fontcuberta presenta una muestra inspirada en estas creaciones desechadas. «Se trata de pruebas, no de obras terminadas, pero son ensayos que resultan muy pedagógicos sobre el proceso de trabajo picassiano», sostiene el artista que, en este caso, aparece camuflado como un investigador que descubre este trabajo inédito. El hecho de que se presente como comisario y no como artista potencia la confusión sobre la autoría de las imágenes, una de las estrategias de la serie, haciendo pensar al espectador que estas obras son del propio Picasso.

"La verdad es que hay un cierto afán arqueológico. Me he dedicado a la docencia mucho tiempo y soy proclive a compartir lo que me fascina", dice sobre esta exposición, la primera del ciclo Alter-Picasso, un proyecto de dos años que la Comunidad de Madrid encargó al comisario e historiador Sema D'Acosta y con el que pretende invitar a desarrollar proyectos, en el Museo Picasso -Colección Eugenio Arias, a importantes autores de arte contemporáneo español cuyo trabajo tengo alguna relación con el pintor cubista y su obra. Para 2018 el autor previsto es Rogelio López Cuenca.

Sobre la posibilidad de encontrar nuevas obras sobre esta menos conocida faceta del autor de El Guernica, Fontcuberta duda. "No podría asegurarlo, pero tampoco negarlo", concluye. "Ojalá aparezcan más materiales de estas características porque nos permitirían profundizar más aún en su genio creador".

Fuente: elmundo.es
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