Internacionales - 11.05.2016

Encontraron el hacha más antigua

Sus descubridores consideran que se trata de la herramienta de este tipo más antigua del mundo.
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Su antigüedad coincide con la de la llegada de los primeros habitantes de Australia.
Su antigüedad coincide con la de la llegada de los primeros habitantes de Australia.
Hace unos 43.000 años, el Homo sapiens ya había aprendido a fabricar hachas, ya fuera para talar árboles, cortar carne o quizás incluso para descabezar a sus enemigos. Esto es lo que acaba de demostrar el hallazgo de un fragmento de piedra con mango en el norte de Australia. Sus descubridores consideran que se trata de la herramienta de este tipo más antigua del mundo.

"Si bien en Japón esta clase de hachas aparecieron hace unos 35.000 años, en la mayoría de los países del planeta éstas llegaron con la agricultura 10.000 años después", explica la autora del hallazgo, Sue O'Connor, de la Universidad Nacional Australiana (ANU). El fragmento descubierto, del tamaño de una uña y encontrado en Kimberley, una zona remota del norte del país, aparentemente pertenece a un hacha de piedra unido a un mango.

Su antigüedad, de entre 48.875 a 43.941 años, coincide con la de la llegada de los primeros habitantes de Australia, y es unos 10.000 años más antiguo que las herramientas que han sido halladas hasta la fecha en el norte del país.

Los artefactos líticos australianos se han caracterizado con frecuencia como simples. Pero claramente no es el caso cuando se tiene este tipo de hachas con mango más temprano en Australia que en cualquier lugar del mundo", asegura la arqueóloga.

O'Connor descubrió el fragmento a principios de la década de 1990 en una zona conocida como Carpenters Gap, una guarida rocosa en el Parque Nacional Winjana Gorge, uno de los primeros lugares en Australia ocupados por seres humanos modernos, según la cadena local ABC.

Años más tarde, en 2014, la científica reexaminó los objetos excavados en esa zona y se dio cuenta de que ese pequeño fragmento podría ser parte de un hacha, lo que intentó verificar con la ayuda de Peter Hiscock, de la Universidad de Sídney.
El fragmento procede de un hacha de basalto posteriormente pulida con una roca más suave, que podría ser arenisca. Según Hiscock, los trabajos experimentales confirmaron que la suavidad del fragmento de basalto fue producto de un intenso trabajo humano, no de un proceso natural. Según el experto esto demuestra la necesidad de adaptación que tuvieron los primeros habitantes de Australia, si bien la tecnología demoró unos miles de años en expandirse por el territorio del continente.

Fuente: elmundo.es
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