Internacionales - 13.04.2016

Camino a un desastre ambiental

Un nuevo estudio plantea que el fenómeno se daría mucho antes de lo previsto.
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El casquete polar corre riesgo de derretirse por el cambio climático.
El casquete polar corre riesgo de derretirse por el cambio climático.
Hace medio siglo que los climatólogos catalogan el casquete polar del sector occidental de la Antártida como una especie de espada de Damocles que pende sobre la civilización. Estiman que ese vasto manto de hielo, más grande que México, podría derretirse por el cambio climático, lo que provocaría que los niveles de los océanos se eleven 3,5 metros o más.

Los investigadores suponen que el fenómeno tardaría cientos o miles de años en producirse, aunque un nuevo estudio plantea que el escenario se daría mucho antes de lo previsto.

Según un informe publicado hace unas semanas en la revista Nature, la emisión sostenida de gases de efecto invernadero podría desencadenar la desintegración de esa capa polar en las próximas décadas. Para fines de este siglo, la cantidad de agua que se liberaría a los océanos haría subir el nivel de los mares casi un metro.

El estudio reveló que, sumado al derretimiento del hielo en otras regiones, el ascenso total de las aguas podría ser para 2100 de entre 1,5 y 1,8 metros. La cifra duplica el aumento que hace apenas tres años informó un panel de especialistas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y es tan alta que quizá genere una profunda crisis humanitaria.

Según los investigadores, la situación se agravaría incluso más allá de 2100. Se prevé un ascenso de los mares a un ritmo de 30 centímetros por década durante el siglo XXII. "No estamos diciendo que definitivamente va a ocurrir", dijo David Pollard, investigador de la Universidad Estatal de Pensilvania y coautor del nuevo informe con Robert M. DeConto, de la Universidad de Massachusetts. "Pero nuestra intención es apuntar a que existe el riesgo, al que se debería prestar mayor atención", señaló.

El efecto en el largo plazo sería el hundimiento de las costas de todo el mundo y de muchas grandes ciudades. En el peor de los escenarios pronosticados, por ejemplo, las chances de Nueva York de sobrevivir otros 400 años parecen muy remotas. Miami, Nueva Orleans, Londres, Venecia, Shanghai, Hong Kong y Sydney correrían la misma suerte. En principio, sería posible construir defensas costeras para proteger las ciudades más densamente pobladas.

Fuente: lanacion.com

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