Entrevista a Luis María Serroels

Luis María Serroels

Periodismo: denunciar el mal que se hace y pedir por el bien que no se hace
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Luis M. Serroels
El 25 de Mayo de 1938 se realizó en Córdoba el Primer Congreso de Periodistas. Con hombres de prensa de todo el país. Ese Congreso decidió instituir como Día del Periodista, el 7 de junio.

Una profesión que a través de las décadas fue cambiando su ritmo, expresión, demandas e intereses, especialmente con los avances tecnológicos. En el Día del periodista, UNER NOTICIAS dialogó con Luis María Serroels un reconocido periodista de vasta trayectoria en los medios nacionales y locales.

¿Cómo fueron sus primeros pasos en la profesión?
En mis inicios colaboré para El Diario de Paraná y para algunas revistas de Buenos Aires. Trabajé durante muchos años para el Diario Clarín, como corresponsal en Entre Ríos y también en Clarín Rural. Fui co-fundador del Semanario Análisis y tengo mi propia columna en Análisis Digital. Estuve, oportunamente, como editorialista y periodista en temas políticos y judiciales para El Diario. Debo señalar que durante mis años en la corresponsalía del diario Clarín tuve grandes satisfacciones, alcanzando un crecimiento profesional muy satisfactorio para mí.

-Mencionaba a Enrique Coll como un gran maestro dentro de la corresponsalía en Clarín…
Rodolfo Enrique Coll, gran escritor y periodista, fue un gran maestro para mí... Compartimos innumerables tareas de producción juntos… Recuerdo una vez que llamó a mi casa, se venía la inauguración del Túnel Subfluvial y había que preparar un suplemento especial no sólo en su faz periodística sino también en la producción publicitaria. El trabajo salió bárbaro y a mí me tocó cubrir el acto central. No teníamos ni teletipo ni telex y las llamadas a Buenos Aires demoraban, entonces se debía pasar la información a grabadores decodificando los nombres propios. Para las notas gráficas Clarín Central fletó un avión y mientras yo fogoneaba lo que podía en la Agencia, Coll viajaba hacia el Aeroclub con los negativos para que se revelen todas las fotos. Qué tiempos aquellos…

Sobre las Corresponsalías: Por más de un motivo, las corresponsalías fueron siempre una atracción para los periodistas locales. En primer lugar, porque contar cosas propias para el resto del país supone un desafío profesional interesante. Y además de otorgar una trascendencia nacional al periodista y su trabajo, constituye una posibilidad laboral más, que se alterna sin obstáculos con el desempeño en medios locales.

Generalmente, el corresponsal trabaja solo en la provincia, salvo que cuente con la compañía profesional de un fotógrafo y, en los diarios más organizados, con un administrativo o productor publicitario.
En la historia del periodismo entrerriano aparecen hombres verdaderamente destacados de sus tiempos, cumpliendo funciones de corresponsal. Del diario La Nación, por citar un ejemplo, fue corresponsal el gran poeta, escritor, ensayista y periodista Guillermo Saraví. Lo fue durante algún lapso de su fructífera vida, extendida entre 1899 y 1965. Saraví escribió para La Nación, mientras se desempeñaba como redactor de El Diario, del que llegó a ser secretario general de la Redacción, La Acción y El Entre Ríos, todos ellos de Paraná.

Desde el Delta entrerriano, el poeta y narrador Reynaldo Ros actuó como corresponsal, tanto de diarios capitalinos como algunos paranaenses. El periodista, historiador, escritor, ensayista, militante político Aníbal S. Vásquez fue corresponsal del diario rosarino La Capital: esa experiencia periodística que fue creada con apoyo urquicista para contribuir al propósito de que la sede del gobierno nacional esté en Rosario.

Amaro Villanueva escribió también en varios diarios paranaenses, pero su gran obra la plasmó a través de uno de ellos: El Diario. Fue corresponsal de El Litoral, de Santa Fe, donde desplegaba algunas de sus crónicas urbanas cargadas de contenidos, observaciones y buena escritura.

Cuando fue capital de la Confederación Argentina, en Paraná se abrieron muchos diarios que contaban el devenir político del flamante estado republicano. Escribir era una militancia política, y los diarios eran tribunas de doctrinas y de expresión ideológica. Como había mucho interés por contar hacia el interior de la ciudad y de la provincia lo que ocurría, los diarios circulaban por varias localidades entrerrianas. Pero también se escribía para afuera, para Buenos Aires, para Rosario, para Santa Fe. Quizás haya elementos suficientes para decir que esa fue la época de oro del periodismo hecho desde Paraná.

-¿Antes se trabajaba mejor ejerciendo el periodismo?
Había más tiempo para elaborar la nota, aplicábamos en la redacción lo románticamente intelectual que hoy ya no existe… La tecnología de hoy aleja la creatividad. Disponíamos de medios precarios, como por ejemplo el telex en la oficina del diario Clarín, trabajábamos en equipo y no se cometían tantos errores como en la actualidad donde se busca, antes que nada, la primicia. Considero que la tecnología sólo debe ser el soporte para transmitir de la mejor manera nuestros contenidos, sin perder el buen lenguaje y el profesionalismo; ya que caer en la frivolidad y vulgaridad es lo peor que nos puede pasar.
Hoy, a los periodistas, se les da muy poco tiempo para juntar la información con que escribirán la noticia o la crónica. Si se quiere hacer las cosas bien, con la profundidad que requiere el ejercicio de esta profesión, hace falta contar con tiempo. La disponibilidad del mismo nos permite hablar con más gente, leer más documentos, observar más, pensar más y trabajar en serio. Resolver las cosas en poco tiempo conduce a la superficialidad y a la falsedad, desgraciadamente abundantes en nuestra profesión. Sí, antes se trabajaba muy diferente en todos los aspectos, inclusive en la noticia política…

-¿Cada periodista o medio respondía a intereses partidarios como es ahora?
No, desde la gobernación se ofrecía una conferencia de prensa por semana y allí nos encontrábamos todos, preguntábamos sin “direccionarnos”, el gobernador hablaba y respondía nuestras preguntas. Nuestra profesión merecía un alto respeto, jugaba un papel intelectual y político muy importante. Teníamos una enorme responsabilidad con nuestro trabajo, personal y profesionalmente.

-El ingreso de las nuevas tecnologías comienza a modificar esa etapa…

La revolución tecnológica permitió transmitir la noticia de manera fácil e inmediata. Los canales electrónicos hicieron posible que las noticias viajaran rápidamente y sin problema de un lugar a otro del mundo. La noticia también se convirtió en un buen negocio. Este acontecimiento tiene suma importancia, ya que al descubrimiento del enorme valor económico de la noticia se debe la llegada del gran capital a los medios de comunicación. El periodismo antes se ejercía por ideales y eso cambió totalmente.

-¿Se debe recuperar la ética en esta profesión también?
La ética se concibe como un valor, no sólo patrimonio del periodista, sino de cualquier persona y común a todas las profesionales. Tiene que ir unida a la moral. El periodista profesional no puede asumir, no puede escribir, no puede decir frente a un micrófono o frente a una cámara de televisión nada que no pueda sostener y respaldar como persona de bien. La ética pareciera que es una cosa de tontos pero bendito sea que hay tantos tontos que la practican.
A la ley escrita se la puede gambetear de múltiples formas pero a la ética no. La gente quiere información exacta, creíble, que no sea amarilla, realista, bien intencionada, completa y que sirva para que el que la escucha o la lee forme su propia opinión. Nuestra profesión siempre se basó en la búsqueda de la verdad; el valor de la noticia o del texto era dar cuenta de la verdad.

Muchas veces la información funcionó como un arma en la lucha política, por la influencia y por el poder. Pero hoy, tras el ingreso del gran capital a los medios masivos, ese valor fue remplazado por la búsqueda de lo interesante o lo que se puede vender.

-Algunas reflexiones finales sobre esta profesión tan valiosa para la sociedad...
Escribí algunos conceptos sobre lo que considero debe ser el ejercicio diario en la profesión de un periodista y la comparto con todos ustedes….:
Hoy venimos a reivindicar al auténtico trabajador de prensa. Ese que no tranza con la mentira, no usa el chantaje, no se distrae cuando debe denunciar el mal que se hace y pedir por el bien que no se hace, que cada vez que debe criticar no hace prevalecer intereses personales que lo alejen de su verdadero compromiso ni entre en el juego de los corporativismos. Ese que se rehúsa a coquetear con los gobernantes de turno, que cada día inaugura un nuevo romance con la buena palabra y les cierra la puerta a la grosería y el agravio. Que llega al final de una jornada seguro de que su sueño será tranquilo porque serena está su conciencia, que se carga de satisfacción cuando dice verdades que inquietan a los poderosos, que sufre y se emociona con el sufrimiento y la emoción ajena, que con bolsillos flacos y uñas cortas no golpea portalones para que algún ajero pague por su opinión ni por su silencio. Ese que se planta ante los tiranos sin importarle si tienen botas o si tienen votos porque son tiranos al fin y que, en suma, renuncia a prebendas y privilegios porque su único privilegio es ser instrumento de la verdad. Hoy volvemos a decirles a aquellos que no consienten la crítica, que viven de la alcahuetería y la delación, que nos incluyen en listas negras, que nos intervienen la línea telefónica y nos quieren acallar por inanición del ayuno publicitario. ¡No pierdan el tiempo ni malgasten energías! Y les recordamos que cuando se amordaza a un periodista, queda un sitio vacío en la gran mesa de la libertad…

Feliz Día!!!!

Contacto: Luis María Serroels luismaserroels@hotmail.com
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